DUA en tiempos de IA: una estrategia de diseño para la escuela inclusiva
Hables con quien hables en educación, desde Infantil hasta Bachillerato, Formación Profesional o Universidad, todos los docentes comentan que el gran reto de la escuela hoy es la atención a la diversidad desde el principio de inclusión. Muchos docentes sienten que no cuentan con la información o la formación adecuadas, los recursos necesarios o los mecanismos apropiados para poder cumplir con su obligación respecto a todo el alumnado y sus particulares condiciones y problemas y y que no pueden garantizar satisfactoriamente su aprendizaje y su bienestar a corto, medio y largo plazo.
En este sentido, el artículo 4.3 de la LOMLOE establece con claridad que
cuando tal diversidad lo requiera, se adoptarán las medidas organizativas, metodológicas y curriculares pertinentes, según lo dispuesto en la presente ley, conforme a los principios del Diseño universal de aprendizaje, garantizando en todo caso los derechos de la infancia y facilitando el acceso a los apoyos que el alumnado requiera.
Ignoro cuál pudo ser la motivación o la lógica para que el legislador eligiera el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) como referencia para la atención a la diversidad (puesto que existen diversos marcos para tal fin), pero la realidad normativa hoy en nuestro país es que el DUA es una pieza clave (y obligatoria legalmente) en la construcción de la escuela inclusiva.
En este sentido, es interesante hacer una revisión crítica y constructiva del DUA para analizar cuál es su potencial y cómo podemos usarlo en los centros educativos, así como las zonas oscuras que, sin duda, tiene.
Para empezar, a pesar de lo que afirman sus creadores y un buen número de sus defensores, el DUA no es una teoría del aprendizaje o de la enseñanza con base neurocientífica (Hollingshead, 2022; Boysen, 2024; Sánchez Serrano, 2024), sino un marco de reflexión para el diseño instructivo. Sus tres principios, nueve guías y 31 puntos de verificación (según la última versión presentada por el Center for Applied Special Technology, CAST) representa una amplia y heterogénea colección de propuestas didácticas que requieren una lectura crítica y un ajuste específico al contexto del centro y de las necesidades del alumnado.
Es más, algunas de las propuestas del DUA exigen una reflexión crítica; así, una lectura simplista del DUA puede llevar a la confusión entre la evidente necesidad de contar con una variedad de recursos didácticos para dar respuesta a las necesidades específicas del alumnado y la invocación genérica a una multiplicidad de modos de representación o de expresión. No es el número lo relevante, sino la adecuación de los mecanismos de representación, expresión o acción lo que marca la diferencia – además de garantizar la validez y el realismo de la propuesta.
En todo caso, usar el DUA correctamente no es simplemente usar múltiples maneras de representar, expresar, actuar o implicarse en el aprendizaje (Anastasiou, 2024). La clave, como siempre, es bien sencilla: profesorado que trabaja en equipo, en coordinación con su equipo directivo y en comunicación con las familias, que cuenta con los recursos apropiados y que hace uso consciente y profesional de las estrategias metodológicas adecuadas para todo su alumnado. Esto aplica para el DUA y, en esencia, para cualquier otra cuestión educativa que queramos considerar.
Por otro lado, el DUA es desde su origen una propuesta tecnológica. Sus creadores lo planteaban como la concreción de los posibles usos de la tecnología para la atención de estudiantes con dificultades o problemas, con la confianza de que la tecnología podía aportar soluciones por medio de la ampliación de los medios de representación, expresión, acción o engagement.
Sin embargo, ya sabemos que el simple recurso a utilizar una app concreta o un dispositivo determinado, sin más, no soluciona ningún problema y puede crear otros. Es el caso, por ejemplo, de la lectura en pantalla o en papel cuando se contemplan como prácticas excluyentes y no complementarias, sin valorar los problemas o dificultades que plantean ambos modos de lectura a distintos tipos de lectores (Delgado et al., 2018).
En concreto, la literatura (Zhang. et al, 2024; Song et al., 2024; Sánchez Serrano, 2024) plantea una secuencia para el uso del DUA que evita el automatismo de incluir, simplemente, lo múltiple sin más. La secuencia arranca con la detección de una situación problemática, el análisis de las causas del problema, el consiguiente diseño instructivo (contemplando, ahora sí, los principios, las guías y los checkpoints del DUA adecuados para la situación), su implementación y la evaluación de este diseño instructivo.
Es más, esta secuencia se inserta en una estrategia de inclusión para todo el centro. Esta estrategia considera distintas capas de intervención (inspirada en los sistemas de apoyo multi-capas que hoy suponen la vía más interesante para trabajar la inclusión educativa), distintos “focos” para la intervención (el entorno escolar, el éxito académico, el desarrollo socio-emocional y comportamental o, muy importante, la salud y el bienestar de toda la comunidad educativa) y las intervenciones que se plantean en un contexto determinado.
La educación inclusiva no admite soluciones simplistas. Es en la inclusión y la atención a la diversidad donde nos jugamos realmente la calidad del sistema educativo e invocar simplemente el DUA como solución reducida a “múltiples maneras de representación, expresión, acción o compromiso” no resuelve nada. Necesitamos una aproximación profesional, estratégica, dialógica y colaborativa a la inclusión, que se base en el conocimiento colectivo de todo el profesorado y la comunidad educativa. El DUA y la tecnología son piezas importantes, pero no suficientes, de esa estrategia y su revisión, crítica y constructiva, pueden convertirlas en herramientas eficaces al servicio de nuestro alumnado.
Con esta intención, en definitiva, comparto la presentación que tuve la suerte de ofreceer ayer en SIMO Educación gracias la invitación de Google for Education y de la organización de SIMO. En esta presentación puedes leer las referencias bibliográficas que he omitido conscientemente en esta entrada para mejorar su legibilidad, además de la secuencia de ideas que expuse entorno a la educación inclusiva, el DUA y el uso de herramientas tecnológicas e inteligencia artificial.
Además, dejo aquí algunos recursos que se mencionan en la presentación y que han sido diseñados para su uso en centros educativos como herramientas para la reflexión y el diálogo. Se ofrecen por orden según entendemos que pueden ser usados: es decir, en primer lugar proponemos usar el canvas llamado «radiografía de centro«, que permite hacer un diagnóstico del centro para contextualizar la reflexión; en segundo lugar, el canvas denominado «estrategia de inclusión educativa«, que centra nuestra atención en los sistemas de apoyo multi-capas que queremos poner en funcionamiento, incluyendo el DUA; finalmente, el canvas para la planificación de una estrategia de integración de la tecnología y la IA en la escuela inclusiva basada en DUA, que pone el foco en metodologías concretas que nos permiten implementar el DUA a partir de situaciones y problemas concretos.
Por supuesto, se agradecen los comentarios y las sugerencias en relación con mi presentación o los canvas, además de agradecer de antemano que me cuentes si los usas en tu centro y con qué resultado.



Querido Fernando. Aportas muchísimo para la reflexión en nuestra tarea educativa. Como docentes, tenemos la obligación de leer, estudiar, contrastar y tener una mirada crítica. Es importante porque tenemos en juego, en nuestras propias manos, la formación integral de personas. El bien más preciado para la sociedad del futuro. Es una gran responsabilidad y como tal, tenemos que tomarla en serio. Debemos asentar nuestra práctica docente en unos buenos cimientos y «ojo» con los que «venden humo». De verdad, muy agradecida siempre con tus ricas aportaciones.