¿Proyectos en Secundaria? ABP en el IES García Lorca

ABP & proyectos, Centros educativos, Destacadas, Formación permanente del profesorado, Reflexión sobre sesión

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¿Es el aprendizaje basado en proyectos una metodología adecuada, y viable, para Educación Secundaria?

Gracias a diversas experiencias, esta es la pregunta con la que he vuelto al trabajo tras las vacaciones de agosto: primero, gracias a los compañeros y compañeras del Colegio Internacional Torrequebrada, con quienes he disfrutado de dos días intensos de trabajo colaborativo; mañana, en una reunión con directores y directoras de la zona del CEP Tenerife Sur, muchos de ellos de Secundaria; por la tarde, en una ponencia dentro de las IV Jornadas de Educación organizadas por este CEP canario y, finalmente, el martes en una reunion con las asesoras y los asesores del CEP, en la cual nos preguntaremos por las estrategias de formación más adecuadas para hacer del ABP una opción metodológica factible.

Al mismo tiempo, en Algeciras, el claustro del IES García Lorca está celebrando sus jornadas de formación justo antes del comienzo del curso. Y, precisamente, me gustaría utilizar la experiencia del IES García Lorca para ejemplificar por qué creo que el ABP no sólo es adecuado sino que representa una práctica perfectamente viable en Educación Secundaria.

Permíteme, para empezar, mostrarte algunos antecedentes sobre el IES García Lorca.

Si pudiéramos viajar en el tiempo (y la hemeroteca hoy nos lo permite), veríamos en 2013 manifestaciones de padres y madres de estudiantes de Primaria que protestaban contra la designación del IES García Lorca como su centro de referencia: nadie quería ese instituto enclavado en la Barriada del Saladillo y que era visto en la ciudad como un espacio marcado por la violencia, el absentismo y el fracaso.

Sin embargo, precisamente en 2013 el IES García Lorca comenzó a reescribir su historia. Las primeras medidas para la transformación, organizativas y de control, dieron paso a medidas educativas que potenciaban el desarrollo de la competencia comunicativa, la creatividad y las propias raíces culturales del alumnado, y que pronto dieron resultados: las protestas se acallaron y el centro se convirtió no solo en un centro normalizado sino en un centro de referencia en innovación educativa en un contexto socio-económico de gran dificultad, como demuestra su reciente inclusión en la red andaluza de comunidades de aprendizaje.

En resumen, para mí hoy el IES García Lorca es un auténtico Centro Finlandia que ha sabido resurgir de sus cenizas para ofrecer un proyecto educativo de calidad al barrio del Saladillo y a la ciudad de Algeciras.

En relación con el ABP, el curso pasado el equipo directivo y el claustro del IES García Lorca decidieron poner en funcionamiento una de las propuestas de Conecta13: la Semana de los Proyectos. En concreto, los docentes que quisieron participar en la experiencia concentraron sus proyectos de aprendizaje en una semana, justo después de las vacaciones de Semana Santa, para poder experimentar si el ABP era factible o no, y en qué condiciones.

Tuve la oportunidad de estar presente en el centro mientras arrancaban y se desarrollaban los proyectos pero en lugar de narrarte yo ese momento, quizás es mejor que lo veas y escuches en las voces de los protagonistas: Andrés Martín (director del IES), Sergio Galán, Noelia Carrillo, Ana Mª Cristobal, Irene Castilla y Raúl Rubio.

¿Qué aprendí esos días en el IES García Lorca?

En primer lugar, el ABP genera una actividad educativamente placentera. Tanto estudiantes como docentes disfrutan trabajando: el alumnado encuentra sentido a su esfuerzo porque tiene una meta humanamente más comprensible y atractiva que un examen (de ahí la importancia de contar con una buena narración y un buen producto final para el proyecto) y el profesorado – a pesar del esfuerzo que supone diseñar el proyecto y gestionar su desarrollo – disfruta viendo el flow que los proyectos generan en el alumnado. Francamente, los días que pasé en el IES García Lorca gocé viendo la cara de satisfacción de todos los participantes en la Semana de los Proyectos, a pesar de que tuvieron que trabajar duro para sacar adelante sus proyectos: ¿quién ha dicho que esfuerzo y disfrute no pueden ir de la mano?¡Pues que les pregunten a todos los aficionados al running y otros deportes de cierta intensidad si no disfrutan en el esfuerzo de terminar la carrera!

Sin embargo, es fácil imaginar que el ABP es una actividad potencialmente disruptiva para un docente convencional o en un centro tradicional. Para empezar, el ABP nos plantea preguntas comprometidas: ¿Todo el mundo aprende igual?¿Por qué enseñamos así?¿Para qué vale el libro de texto?¿Nos dice un examen escrito algo significativo del potencial de un estudiante? Responder a estas preguntas nos supone, con frecuencia, un profundo ejercicio de búsqueda de la coherencia profesional más allá de los convencionalismos y los prejuicios y muchos docentes pueden temer los cambios que implican tanto las preguntas como sus respuestas.

Además, el ABP es disruptivo porque incide en dos de los fetiches aparentemente intocables en un centro educativo: el horario y la gestión de los espacios y los recursos. El ABP nos incita a tomar el horario y el espacio como lo que son, herramientas al servicio del aprendizaje, y, por tanto, a utilizarlos en beneficio de nuestros estudiantes, y no contra ellos o al servicio del profesorado o de la materia a impartir.

Obviamente, ambas cuestiones requieren, como se puede imaginar, un fuerte componente de liderazgo por parte del equipo directivo y una clara conciencia profesional por parte del claustro. Por ello, haber reflexionado dentro del claustro qué entendemos por aprender y enseñar, cuáles son las ventajas del ABP (frente a la instrucción directa) y sus posibles riesgos (y cómo minimizarlos) así como haber compartido el proceso de diseño del proyecto (y, por tanto, haber alimentado la emoción que se va generando a medida que el proyecto toma cuerpo) son garantías para que la implementación del proyecto sea exitosa.

En esta línea, en Educación Secundaria los proyectos de aprendizaje pueden ser una hermosa vía de desarrollo profesional. Tenemos en Educación Secundaria a licenciados universitarios (hoy graduados) con una formación exquisita y necesitamos que recuperen el sentido de su propia vocación, la que eligieron al entrar en la universidad, para realizarla a través de la docencia: necesitamos matemáticos que nos enseñen a entender la vida desde las matemáticas, biólogos que nos animen a investigar seriamente cuál es el impacto del ser humano sobre la Naturaleza, químicos que nos permitan comprender la magia del laboratorio e historiadores que trasciendan las listas y las fechas para ayudarnos a comprender cómo se relaciona nuestro presente con nuestro pasado.

Los proyectos de aprendizaje pueden poner en valor lo mejor de cada uno de nosotros justamente haciendo que nuestro conocimiento y nuestras competencias se pongan al servicio del aprendizaje. No necesitamos profesores de Secundaria que reproduzcan el libro de texto, necesitamos investigadores y pensadores que introduzcan a los estudiantes – a través de prácticas educativas eficaces – en sus propias áreas de conocimiento, y para ello el ABP es un marco probadamente eficaz, como tuve ocasión de ratificar en el IES García Lorca.

¿Tiene el IES García Lorca, como muchos otros centros que experimentan por primera vez con el ABP, margen de mejora? ¡Sin lugar a dudas!

Algunas de las posibles mejoras dependen del propio profesorado, a través de la extensión del ABP a otras áreas y otros momentos a lo largo del curso (un mínimo de un proyecto por trimestre y nivel parece bastante razonable para empezar), lo cual dará consistencia, coherencia y sostenibilidad al cambio de modelo; así mismo, la incorporación de estrategias de Aprendizaje Cooperativo (y su uso en las diferentes materias del currículo) no solo mejorará el funcionamiento de los proyectos sino que permitirá establecer líneas de apoyo mutuo entre los estudiantes y mayores opciones de atención a la diversidad para el profesorado.

Sin embargo, algunas otras mejoras están más allá del alcance del propio centro educativo. Así, por ejemplo, la mejora de su conectividad a Internet y la disponibilidad de dispositivos móviles (tabletas o portátiles) es una necesidad evidente pues su ausencia puede impedir la realización de artefactos digitales como resultado de los proyectos, a pesar de lo atractivo que estos resultan para el alumnado. En este sentido la Administración educativa tiene que invertir en centros que están demostrando su compromiso, como también quizás alguna empresa podría ayudar al centro con una donación de equipos o la mejora de su conexión a Internet dentro de sus actuaciones de responsabilidad social corporativa

Por último, nada de lo que he contado puede ocurrir sin la implicación y el esfuerzo del profesorado. Sin el profesorado, ningún cambio es posible, ninguna mejora es sostenible. Para tener éxito todas las piezas tienen que encajar, sin duda, pero el profesorado es la clave para que calidad no sea una palabra vacía o una utopía. Por ello doy las gracias a Sergio, Noelia, Irene, Ana o Raúl, entre otros, que me permitieron no solo entrar en sus clases sino que me demostraron que la imaginación, la creatividad y el rigor científico son las bases para que el proyecto permita a los estudiantes investigar y disfrutar aprendiendo.

Sin embargo, el principal problema de centros como el IES García Lorca es la dificultad de asentar su plantilla para poder dar continuidad a su proyecto educativo. Este año, el IES García Lorca recibirá 36 compañeras y compañeros nuevos de los 46 que forman el claustro, lo cual representa un reto muy complicado: los 10 veteranos solo cuentan con quince días para recibir al nuevo profesorado, ponerles en antecedentes, arreglar todas las cuestiones “administrativas” (incluido el horario), presentarles el proyecto educativo y convencerles de las bondades del ABP, el PLC y las Comunidades de Aprendizaje, entre otras actuaciones, antes de empezar las clases. ¿Reto? Quizás la palabra se quede corta ante la magnitud y la complejidad de la tarea

Por esa razón mis últimas palabras van dirigidas directamente a esos 36 nuevos compañeros y compañeras que han llegado al IES García Lorca, y a todos aquellos que en estas fechas se han incorporado a su nuevo centro. Quisiera transmitirles que son afortunados porque acaban de llegar a un centro que les va a permitir experimentar y aprender, desarrollarse profesionalmente y prestar un servicio valioso a la sociedad. En ese camino quizás se pregunten más de una vez si eso de los proyectos sirve para algo y si se puede hacer en Secundaria: con total seguridad, la respuesta es afirmativa. Sí, se puede hacer ABP en Secundaria y el IES García Lorca ya lo ha demostrado. Ahora os toca a vosotros asumir el reto de poneros a la altura de las circunstancias y ofrecer proyectos memorables a vuestro alumnado. Tenéis toda nuestra confianza así que ¡mucho ánimo! Estaremos atentos a vuestros avances.

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Una respuesta A ¿Proyectos en Secundaria? ABP en el IES García Lorca

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