Veinticinco

Esta semana he abierto, de nuevo, la puerta de mi aula; me esperaban mis primeras clases y mi grupo de estudiantes de este curso 2019-2020. Y con este sencillo gesto ha arrancado mi vigésimo quinto año como profesor de la Universidad de Granada.

Miro hacia atrás, hacia los años noventa, y veo a un joven que daba sus primeras clases en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, cuando Internet estaba dando los primeros pasos en el entorno académico. Recuerdo la emoción del primer auditorio lleno de estudiantes, las muchas horas de estudio para estar a la altura de mis compañeros, los nervios en los primeros congresos, las risas en el despacho compartido, la alegría contenida por formar parte de un universo que colmaba mi curiosidad y mis deseos de aprender. Muchas personas encuentran satisfechas sus expectativas profesionales cuando pasan muchos años en el desempeño de un trabajo, o incluso al final de su carrera: mis expectativas profesionales fueron satisfechas el primer día que formé parte de la plantilla de la Universidad de Granada. No encuentro honor más grande para mí que esa pertenencia.

Tras ese primer año en Granada vino el traslado a Ceuta. Permitidme que os haga una confidencia: nunca imaginé que sería en la ciudad norteafricana donde desarrollaría mi carrera los siguientes veinticuatro años y aun menos podía imaginar cuánto me daría Ceuta. ¡Cuántas amigas y amigos, cuántas experiencias, cuánta responsabilidad y cuánta confianza, cuántas paradojas y cuántas oportunidades de aprendizaje y de crecimiento!

A Ceuta y a su Facultad de Educación les debo todo cuanto soy profesionalmente: la realidad social de Ceuta me hizo acercarme, en primer lugar, a los problemas de la interculturalidad y la enseñanza y aprendizaje de segundas lenguas y, posteriormente, a cuestiones más generales como la organización escolar y la gestión del aula, el discurso de las competencias o el potencial de la innovación educativa para transformar realidades; al mismo tiempo, la distancia de Ceuta de los centros académicos que más me interesaban en aquel momento (Granada, Sevilla, Madrid, Barcelona) me llevó a buscar en la Red información, experiencias y personas con quienes compartir mis inquietudes. Por otro lado, el contacto con el Centro de Profesores y Recursos de Ceuta, desafortunadamente extinto, me permitió conocer la realidad, tan complicada como ilusionante, del profesorado ceutí y, por extensión, de muchos otros territorios; y, finalmente, la confianza que depositaron en mí en aquellos años los compañeros de mi departamento y de mi facultad, de la cual fui vicedecano durante ocho apasionantes años, me permitieron conocer la universidad a fondo desde la perspectiva de la gestión, labor tan necesaria como ingrata y poco reconocida. En definitiva, nunca podré agradecer lo suficiente a Ceuta y a su Facultad de Educación todo lo que me han dado.

En compensación, creo que he aprovechado intensamente los años vividos en la Universidad de Granada y en la Facultad de Educación de Ceuta. He disfrutado del trabajo docente junto a mis compañeros y compañeras, y especialmente con mi añorado amigo Julio, a quien tanto echo de menos. Como vicedecano traje a Ceuta los primeros acuerdos Erasmus y las primeras actividades de cooperación con la AECI así como también intentamos movilizar actuaciones de investigación como nuestra publicación sobre violencia de género. Como miembro de mi departamento, formo parte de la Junta de Dirección desde hace años y he asumido la responsabilidad de mi sección departamental durante otros tantos. Así mismo, tengo el honor de representar desde hace ya algunos años a mi facultad en el Claustro de la Universidad de Granda y más recientemente en su Consejo de Gobierno.

En los últimos años, además, gozo de dos espacios para desarrollarme profesionalmente que representan un auténtico lujo para mí: por un lado, Conecta13, la spin-off que creamos David Álvarez, Miguel Ángel Ariza, Diego Ojeda y yo hace ya seis años y que resiste en el duro ecosistema de las PYMEs españolas intentando hacer consultoría artesana y prestar un servicio positivo y útil a la sociedad; por otro lado, qué suerte que tus compañeras y compañeros confíen en ti para que lideres y coordines un grupo de investigación como el CAAS, que intenta hacer honor a su nombre: Conocimiento Abierto para la Acción Social. En ambos colectivos he aprendido mucho y en ambos he intentado aportar y trabajar con honestidad y entrega, y espero seguir haciéndolo muchos años más.

Y en todo este camino, personas, muchísimas personas: mi familia, sin la cual no podría haber recorrido este camino con un nivel tan alto de felicidad; mis estudiantes, cientos de ellos y en muchas ciudades distintas, pues además de Ceuta y Granada he tenido la suerte de ser invitado a universidades hermanas en Sevilla, Córdoba, Navarra o Madrid; mis compañeras y compañeros en Ceuta y en Granada, pero también en decenas de centros del profesorado y de facultades en las cuales he tenido la suerte de poder trabajar como ponente o como investigador; los muchos docentes y centros que he conocido en el camino y que me han enseñado tanto; los responsables de instituciones académicas o de distintos ámbitos de la administración central o de los gobiernos autonómicos; profesionales de distintas organizaciones, empresas y fundaciones que me han invitado a trabajar con ellos; y las muchas personas que han contactado conmigo a través de la Red y con quienes he debatido y discutido siempre con una mirada positiva. A todas estas personas, muchas gracias por haber recorrido conmigo parcelas grandes y pequeñas del camino. Uno solo es lo que es gracias a Otros.

Por último, si a lo largo de estos veinticinco años he defraudado a alguien, le pido disculpas por no haber estado a la altura; si me das una nueva oportunidad, intentaré enmendar mi error. Por otro lado, si alguien se ha podido beneficiar de mi trabajo en estos años o si mis palabras han servido de estímulo para alguna faceta de su vida, espero que en los próximos veinticinco años podamos vernos y nos contemos cómo, dónde y cuándo nos conocimos y en qué medida conocernos ha sido importante para ambos.

Ahora, sigamos el camino, que aun hay mucho por hacer.

2 Comments

  • ¡Felicidades por tus “bodas de plata” universitarias! A disfrutarlas y a por otros 25 años más de vida académica plena.

    • ftsaez dice:

      ¡Gracias, amigo! Recuerdo perfectamente mi visita al Colegio Andalucía, el interés de todos tus compañeros y compañeras por la formación y mi alegría al ver que tenían un director tan bien preparado, con unas experiencias tan potentes tras su estancia en USA y con ganas de prestar un servicio realmente bueno a su alumnado. Con dires como tú, cambiamos el mundo.
      Un abrazo

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