Reflexiones tras un viaje al Amazonas: educación, lenguas y desigualdad social

“Todos los viajes impulsan al individuo a crecer.”

“Viajar era algo más que conocer mundo, era un práctica que me daba la oportunidad de conocer mis límites.”

Nélida Piñon. Una furtiva lágrima

Despega el avión y comienzo el libro que he elegido para acompañarme en mi viaje. Serán muchas horas juntos y las impresiones del viaje y las palabras en el libro se entremezclan y fusionan: primero, de Málaga a Roma; desde ahí, hasta Sao Paulo; una vez en Brasil, un avión me llevará finalmente hasta Manaus, donde transcurren los primeros días de mi viaje pero, pasados estos, otro avión me transporta hasta Tabatinga, donde cogeremos una lancha para llegar a Benjamin Constant, en la frontera entre Brasil, Perú y Colombia. Muchas horas, muchos días, mucha lectura.

Vista aérea de Manaus

“People in societies with bigger income gaps between rich and poor are much more likely to suffer from a wide range of health and social problems than those living in more equal societies.”

The Inner Level: How More Equal Societies Reduce Stress, Restore Sanity and Improve Everyone’s Well-being, de Richard Wilkinson y Kate Pickett

La tesis de Wilkinson y Pickett es tan clara como contundente y se repite – cargada de evidencias provenientes de un amplio número de investigaciones – a lo largo de todo su libro en relación con distintas correlaciones entre desigualdad y diferentes aspectos de la vida. Así, en el libro se muestran afirmaciones tan contundentes como estas:

  • “Inequality has major psychological effects and that many of these problems are the result of increased social stress.”
  • “The populations of societies with larger income differences tend to have worse health: lower life expectancy and higher rates of infant mortality, mental illness, illicit drug use and obesity.”
  • “More unequal societies experience more violence (as measured by homicide rates) and higher rates of imprisonment; people trust each other less and community life is weaker.”

Además, para quienes nos dedicamos a Educación, una conclusión especialmente relevante: “Inequality also damages children’s life chances; more unequal societies have lower levels of child well-being and educational attainment, more teenage births and less social mobility.”

Puerto de Leticia

Según Oxfam Internacional, “economic inequality in Brazil has reached extreme levels, despite being one of largest economies in the world. The last decades have seen incredible progress across Brazil. The country has been able to reduce inequality, taking millions of people out of poverty and thereby raising the base of the social pyramid. But despite this evolution, the pace has been very slow and the Latin American giant is still listed as one of the most unequal countries on the planet.” Según la misma fuente, con la actual tasa de reducción de la desigualdad, Brasil necesitaría unos 60 años para alcanzar el nivel de igualdad salarial de España.

En la misma línea, un estudio reciente de la Fundação Getulio Vargas presenta un panorama complicado: 23.3 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza, aproximadamente un 11.2% de la población, con un asceso del 33% entre 2014 y 2018, lo cual supone que en estos años 6.3 millones de personas han caído en la pobreza – es decir, un número superior al total de la población de países como Irlanda (4.4 millones), Noruega (4.9 millones), Finlandia (5.3 millones) o Dinamarca (5.5 millones).

Niños y niñas, junto con las poblaciones indígenas, son dos de los grupos más perjudicados por la desigualdad. Wilkinson y Pickett, en este sentido, nos recuerdan dos ideas fundamentales: por un lado, “educational inequalities are a consequence of socio-economic inequalities, rather than a cause”; por otro lado, “although we know that everyone’s cognitive performance can be increased, schools often become instruments of social sorting as differences in infant ability are widened further until they become the basis for the occupational and class differences of adulthood.” Es decir, la desigualdad socio-económica genera desigualdad educativa y la escuela, con frecuencia, ahonda esta dificultad y la perpetúa.

Además, la desigualdad social no afecta educativamente solo al sector más desfavorecido:

“Income inequality affects the educational standards of whole societies because bigger income differences depress performance at each step down the social ladder.”

The Inner Level: How More Equal Societies Reduce Stress, Restore Sanity and Improve Everyone’s Well-being, de Richard Wilkinson y Kate Pickett. Posición 3244 de la versión electrónica

Precisamente el informe de UNESCO firmado por Marcelo Medeiros sitúa en la educación uno de los ejes fundamentales del problema, aunque no el único. Es necesario ofrecer un sistema educativo público de calidad que permita romper con la desigualdad pero esto implica también compensar las desventajas sociales que se encuentran en la base de la desigualdad. Como afirma el autor del informe, “expanding education, solving debt problems and reforming the pension and taxation systems will require huge efforts. Yet without such efforts, Brazilians will have to cope with inequality for a long time to come.”

Vista de Tabatinga desde el río

En este contexto, he tenido la suerte de visitar Brasil para participar en el XVIII Congresso Brasileiro de Professores de Espanhol, que se celebró “entre os dias 04 e 07 de novembro de 2019, no campus sede da UFAM, na cidade de Manaus, e entre os dias 08 e 10 de novembro de 2019, no Instituto de Natureza e Cultura da UFAM, no município de Benjamin Constant, região do alto Solimões, fronteira do Brasil com a Colômbia e com o Peru.”

Manaus es una ciudad de profundos contrastes. Simbólicamente, muy cerca de la ciudad se produce el Encuentro de las Aguas, el punto en el cual se entremezclan el río Negro y el río Solimões (el nombre brasileño del Amazonas); de alguna manera, Manaus es también un territorio de encuentro entre el Teatro Amazonas o sus muchos centros comerciales – los mejores símbolos de la riqueza pasada y presente – con la pobreza que ocupa esta gran ciudad de dos millones de habitantes.

Con este telón de fondo, los primeros días del Congresso transcurrieron en el campus de UFAM en Manaus. La Universidad Federal del Amazonas es una universidad centenaria y con un amplio número de estudiantes repartidos en diversos campus, y la vitalidad de esta universidad se percibía en el Congreso: muchos estudiantes implicados en la organización del Congreso trabajaban diligentemente para atender las necesidades de los congresistas y participantes en el encuentro.

En estas primeras sesiones me llamaron la atención las reflexiones y los debates sobre política lingüística y educativa, y en concreto la actividad de la Plataforma #FicaEspanhol, que defiende la presencia del español en el sistema educativo público frente a la reforma de la Lei de Diretrizes e Bases da Educação por medio de la Lei Federal 13.415/2017, que ha eliminado la obligatoriedad del español en el sistema educativo. Obviamente, en el entorno de Latinoamérica reducir la presencia del español es una decisión cuestionable, que rompe vínculos con los países del entorno y que es especialmente surrealista en la frontera con Perú y Colombia, donde transcurrió la segunda mitad del congreso. En este sentido, el profesorado de español participante en este Congreso y los miembros de #FicaEspanhol que conocí allí tienen todo mi apoyo en su lucha por un Brasil plurilingüe.

Por otro lado, el desarrollo del Congreso en Benjamin Constant supuso todo un reto logístico para la organización, a quien agradezco sus esfuerzos: había que volar desde Manaus hasta Tabatinga y su ciudad hermana de Leticia (Colombia), desde donde cogimos una lancha para cruzar el Amazonas y alcanzar nuestro destino. Para complicar aun más la logística pero de manera coherente con el espíritu del Congreso, una interesante ponencia a cargo del profesor Enrique Hamel, con quien he tenido oportunidad de compartir muchas conversaciones durante este viaje, se celebró en Leticia y el resto de ponencias y talleres – el mío incluido – se celebraron en la sede de la UFAM en Benjamin Constant, además de desplazarnos todos los congresistas hasta la cercana localidad de Islandia (Perú) donde fuimos recibidos por los responsables del Ayuntamiento. Cuatro municipios, tres países y dos lenguas en un mismo Congreso.

Conferencia del profesor Enrique Hamel

Llegado este punto de la narración las palabras no hacen justicia a lo vivido. El tamaño del Amazonas y su profundo color tierra, la vida en sus orillas y el trasiego de lanchas y todo tipo de barcos y barcazas por el río, el ruido de la noche en Benjamin Constant, el frondoso verde rodeando la sede de la UFAM aquí, la extrañeza de los pilares de dos metros sobre los cuales se asienta Islandia y sobre los cuales transcurre la vida de sus habitantes, la fusión del portugués y el español entre Tabatinga y Leticia, la frontera sin frontera, todo resulta llamativo para el viajero, que probablemente necesitará muchos días para procesar todo lo vivido.

Por esta razón, quizás, en este punto sea preferible callar y dejar paso a la imagen para intentar transmitir sensaciones que mis palabras no consiguen sintetizar. Os dejo con un vídeo que he preparado con algunas fotografías del Congreso tanto en su sede de Manaus como en el traslado a Benjamin Constant y una vez allí.

En todo caso, más allá de la grandiosidad de la selva y del río, más allá de la desigualdad y la pobreza, más allá del calor y de la humedad, mi recuerdo estará centrado en las personas que he conocido en este viaje. He encontrado en el Amazonas muchos profesores y estudiantes dispuestos a trabajar por construir un mundo y un Brasil mejor a través de la educación, y en particular a través de la enseñanza de lenguas; todos ellos son conscientes de las dificultades y los retos que tienen por delante, no cabe la ingenuidad en este contexto tan extremo. Sin embargo, la esperanza en una vida mejor les anima a seguir trabajando día a día sin desfallecer, frente a todas las dificultades medioambientales, sanitarias, socio-económicas y políticas que les rodean, y al mismo tiempo nos da una lección a todos respecto a la importancia de la labor educadora y su compleja interacción con la desigualdad social.

Para acabar recuerdo, necesariamente, las palabras de Paulo Freire en su Pedagogía de la esperanza, cuando intentaba situar el lugar de la esperanza ante la realidad social, económica y política:

“No soy esperanzado por pura terquedad, sino por imperativo existencial e histórico”.

Paulo Freire. 1993. Pedagogía de la esperanza. Siglo Veintiuno.

Y a continuación explica: “Pensar que la esperanza sola transforma el mundo y actuar movido por esa ingenuidad es un modo excelente de caer en la desesperanza, en el pesimismo, en el fatalismo… Sin un mínimo de esperanza no podemos ni siquiera comenzar el embate, pero sin el embate la esperanza, como necesidad ontológica, se desordena, se tuerce y se convierte en desesperanza que a veces se alarga en trágica desesperación. De ahí que sea necesario educar la esperanza.”

Educar la esperanza consiste en encontrar las oportunidades para la acción y la búsqueda de las condiciones necesarias para que la acción educativa (y la acción social) sean efectivas. Espero sinceramente que reuniones como las mantenidas en el XVIII Congresso Brasileiro de Professores de Espanho hayan servido para explorar algunas de estas oportunidades vinculadas con la educación lingüística e intercultural en Brasil.

Grafiti en Leticia

Quisiera finalizar agradeciendo a los organizadores del Congresso por ofrecerme la oportunidad de participar en él, especialmente al profesor Wagner Barros Teixeira por todo su esfuerzo y dedicación. Así mismo, agradezco a la Consejería de Educación de la Embajada de España en Brasil, al Consejero D. Pedro Cortegoso y a la asesora técnica de la Consejería Dª Isabel Blecua por hacer posible que pudiera participar en el Congreso y por facilitar mi estancia en Brasil con sus gestiones y su profesionalidad.

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