Propuestas del IES Carmen y Severo Ochoa para el #NuevoCurrículo

Coral Baz Blach es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo y profesora de Enseñanza Secundaria desde 1998. Ricardo Saavedra Fernández-Combarro es doctor en Filología Española por la Universidad de Oviedo y profesor de Educación Secundaria desde 2006.

En los últimos años, Coral Baz y Ricardo Saavedra se han especializado en metodologías activas y han coordinado varios grupos de trabajo sobre aprendizaje cooperativo y aprendizaje basado en proyectos; en este tiempo han diseñado y puesto en práctica, para todos los niveles de la ESO y el Bachillerato, más de cincuenta proyectos en los que se trabajan las competencias clave desde su materia, Lengua Castellana y Literatura. Asimismo, han creado dos asignaturas optativas, inspiradas en esta metodología, que se imparten en su centro, el IES Carmen y Severo Ochoa de Luarca (Asturias): Comunicación Verbal y Nuevas Tecnologías (1º, 2º y 3º de ESO) y Comunicación Oral (2º Bachillerato).

En este sentido, recomiendo vivamente visitas sus dos webs de referencia, en la cual se pueden encontrar los proyectos que mencionaba anteriormente: su blog, Pido la red y la palabra, y su padlet sobre trabajo cooperativo.

Hoy les cedo a ellos el espacio de mi blog porque ambos fueron ponentes en el foro “Nuevo currículo para nuevos desafíos“. Replico aquí, con su permiso, sus aportaciones con mi agradecimiento por su profesionalidad y su generosidad.


El IES Carmen y Severo Ochoa, de Luarca (Asturias), es un centro de ámbito rural en un concejo extenso y con numeroso alumnado procedente de distintas parroquias. Tiene alrededor de 400 alumnos y alumnas con 3 líneas de Secundaria (12 unidades), 1 línea de Bachillerato (3 unidades) con las tres modalidades y 3 ciclos de FP de Grado Medio.

El Centro desarrolla un Proyecto Plurilingüe, en inglés y francés, en el cual participa alrededor del 47% del alumnado de la ESO y el Proyecto Erasmus+. Por otro lado, el IES implementa el Programa PROA+ (Plan de Refuerzo, Orientación y Apoyo) destinado al alumnado con dificultades de aprendizaje, falta de ayuda o seguimiento familiar y falta de recursos. Además, el Centro ha puesto en marcha distintos grupos de trabajo entre los cuales siempre están TIC e Innovación Educativa (ABP, aprendizaje cooperativo, gamificación o la clase invertida). La plantilla del centro es muy inestable, con un 40% de profesorado interino y en aumento.

¿Qué lecciones habéis sacado de vuestro camino de transformación hacia un enfoque competencial de la educación?

En el IES Carmen y Severo Ochoa, de Luarca (Asturias) el tránsito hacia un enfoque competencial ha sido progresivo desde que se inició hace 8 años y aún está en proceso. En este trayecto hemos ido poco a poco y de menos a más, con diferentes grupos de trabajo orientados a la implantación de nuevas metodologías. Pero también, por diversas circunstancias, hemos tenido que dar algún paso hacia atrás en ocasiones. De todo ello, extraemos algunas conclusiones que pueden ser útiles para una reflexión de cara al nuevo currículo.

En la actualidad, el aprendizaje competencial está implantado en el Departamento de Lengua Castellana y Literatura, donde se trabaja generalmente mediante aprendizaje basado en proyectos y el empleo de distintas técnicas de Aprendizaje Cooperativo. En los últimos años, hemos acordado un modelo común para el diseño de proyectos, sencillo y asequible para todo el profesorado.

Con él hemos creado más de 50 proyectos, un repertorio que ponemos a disposición de todo el profesorado, en los cuales tratamos de abarcar las competencias clave desde nuestra materia, Lengua Castellana y Literatura en todos los cursos de la ESO y del Bachillerato. Esta forma de trabajar la hemos hecho extensiva a las materias optativas del departamento, como Literatura Universal o Lengua Asturiana, y ha sido la base sobre la cual hemos diseñado dos materias de nuestro centro Comunicación Verbal y Nuevas Tecnologías (1º, 2º y 3º ESO) y Comunicación Oral (ofrecida a las tres modalidades de 2º Bachillerato).

Si en el Departamento hemos desarrollado este enfoque es porque en la práctica hemos constatado que tiene unos beneficios indudables:

El aprendizaje del alumnado es más completo y se ha enriquecido al conectarse con otras materias y con intereses y mundos de referencia próximos al alumnado.

  • Nuestros estudiantes han mejorado ostensiblemente sus destrezas en comunicación oral y escrita, como hemos podido observar en su evolución con el paso de los cursos. La diferencia en la adquisición de destrezas con respecto a un enfoque más convencional es abismal.
  • La motivación y la implicación de los estudiantes es inmejorable. No solo lo observamos a diario en el aula: en cuestionarios anónimos enfatizan la utilidad de la materia y su dimensión creativa, y afirman asistir contentos a clase.
  • Han desarrollado su gusto por la lectura y la creación literaria. En los proyectos, tratamos de poner el acento en estos aspectos, pero además llevamos a cabo lecturas compartidas y tertulias literarias.
  • La convivencia en el aula también se ha visto beneficiada al trabajar en equipo con las pautas adecuadas. Colaborando en pos de un objetivo común, el alumnado aprende actitudes fundamentales: ayudar, escuchar al otro, dialogar, disentir constructivamente…
  • En grupos reducidos y con el apoyo de PT y AL en el aula, esta metodología ha resultado muy útil para atender e integrar a alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo y con necesidades educativas especiales.
  • Como consecuencia derivada de un aprendizaje óptimo, los resultados en la materia, en general, suelen ser excelentes.

A nivel de centro, sin embargo, el proceso de cambio ha sido más difícil de extender y consolidar. Hemos coordinado varios grupos de trabajo sobre Aprendizaje Cooperativo y Aprendizaje basado en Proyectos que han dado sus frutos, pero cuesta darles continuidad y asentar estas metodologías definitivamente en el instituto. El trabajo interdisciplinar por proyectos, atractivo y productivo cuando se ha conseguido desarrollar, se ha topado y se sigue topando con varios obstáculos:

  • La dificultad para conseguir tiempos de coordinación entre los docentes: a pesar de la buena disposición del equipo directivo para fomentar este enfoque, los horarios en Secundaria admiten poca flexibilidad. Es una tarea ardua tender puentes estables entre las distintas islas que conforman el archipiélago de un instituto.
  • Los contenidos del currículo, excesivos y, en ocasiones, redundantes: parte del profesorado teme que el nuevo enfoque los desvíe de su propósito de cumplir una programación que les resulta difícil de abarcar. La inercia, la resistencia al cambio, encuentran en esta cuestión un asidero firme.
  • La implicación y el esfuerzo que supone trabajar de esta manera en contraste con la metodología tradicional. Hay profesores que abandonan estos grupos de trabajo porque el tiempo que les dedican les genera problemas para conciliar la vida profesional y la familiar.
  • La inestabilidad de la plantilla del centro: casi el 40% del profesorado es interino y, en buena medida, cambia cada año. Con cada nuevo curso, la formación de los docentes tiene que empezar de cero en muchos casos.

Estas son las luces y las sombras que nos hemos encontrado en nuestro trayecto hacia el enfoque competencial. En la respuesta a la segunda pregunta de este foro de debate, intentamos proponer ideas que sirvan para alumbrar en adelante las zonas que aún permanecen en penumbra.

¿Qué proponen los centros educativos para el nuevo currículo?

Entendemos que la LOMLOE ofrece una oportunidad histórica para llevar a cabo una revisión profunda y audaz del currículo.

Desde nuestra experiencia, los problemas para extender y consolidar el aprendizaje competencial en un centro de Enseñanza Secundaria radican en las claves que expusimos en la pregunta anterior: el enfoque del aprendizaje, la rigidez en la organización de los centros, la inestabilidad de las plantillas y la mentalidad reacia al cambio en parte del profesorado.

En este sentido, pensamos que la revisión del currículo en Secundaria debe llevarse a cabo pensando en soluciones para las dificultades que a menudo encontramos en la práctica docente:

  1. Seleccionar los saberes realmente esenciales: Los contenidos de las materias, por ejemplo, los de la nuestra, Lengua Castellana y Literatura, son inabarcables, redundantes y, en ocasiones, inadecuados para el nivel educativo para el cual están diseñados. Debe adelgazarse el currículo y secuenciarse con sentido a lo largo de los diferentes cursos de la etapa. Nuestra experiencia nos dice que en educación “menos es más”. Las competencias clave en las cuales se base el Perfil de Salida del Alumnado deben ser la referencia para llevar a cabo la reducción y reorganización de los contenidos.
  2. Integrar conocimientos, destrezas y actitudes en los saberes esenciales: El currículo debe presentar estos tres aspectos indisolublemente unidos, no como una mera yuxtaposición de cuestiones susceptibles de ser relacionadas de vez en cuando. Creemos que en su diseño se ha de dejar claro que el fin último son las capacidades y que los conocimientos o conceptos son la base necesaria de la que partir, un medio que posibilita desarrollar destrezas y actitudes, pero no un fin en sí mismo.
  3. Desarrollar y asentar el cambio metodológico: Es necesario persuadir de las bondades del aprendizaje competencial y el empleo de metodologías activas. Para ello es esencial que la formación inicial (y permanente) del profesorado sea realista y eficaz. Los primeros pasos hacia el ABP, por ejemplo, han de poder darse con naturalidad desde la metodología tradicional. Han de ofrecerse modelos y ejemplos concretos sencillos, que resulten asequibles y útiles para todo el profesorado, de manera que se puedan integrar en la práctica docente habitual. La LOMLOE prevé que se dedique parte del horario lectivo al desarrollo de proyectos. Es positivo que se vaya más allá de las recomendaciones u orientaciones habituales, pero ha de hacerse con un plan de formación seductor y eficaz.
  4. Flexibilizar horarios y ámbitos de conocimiento: También prevé la LOMLOE desarrollar la autonomía de los centros para desarrollar proyectos y líneas pedagógicas propias. En Secundaria, este es un punto clave. La manera en que se concrete va a ser decisiva. En nuestra experiencia, la mayor dificultad que encontramos para llevar a cabo proyectos interdisciplinares es la rigidez horaria y departamental. Se hace muy difícil la coordinación con profesores de otras materias y desarrollar proyectos comunes. Y resulta igualmente complicado que el profesorado trabaje en equipo sin esta coordinación. Además, sería conveniente que el currículo acompasara los contenidos de determinadas materias para facilitar la creación de proyectos comunes. Como ejemplo, en Asturias este curso se ha reducido la duración de las clases a 45 minutos. Esta decisión ha posibilitado la creación de más espacios en el horario del profesorado para formación, organización, preparación y coordinación. Además, se ha generado un periodo lectivo, al final de la mañana, común a todo el profesorado, para llevar a cabo proyectos interdisciplinares, proyectos de centro o para formación del profesorado.
  5. Permitir una evaluación realmente flexible: Los criterios de evaluación del currículum, una vez determinados los saberes esenciales, deben ser ágiles y operativos para el trabajo por competencias. Entendemos que han de ser descriptivos y orientativos, de manera que faciliten la creación de rúbricas o plantillas de evaluación claras y sencillas para los proyectos o tareas que se realicen. Igualmente, es importante que el profesorado pueda manejar los criterios de evaluación con cierta flexibilidad en función de las necesidades y la evolución del alumnado, y que pueda asignar a los criterios distintos valores cualitativos en cada proyecto.
  6. Armonizar los enfoques de la ESO y el Bachillerato: Nos parecería incoherente que el currículo estableciera un enfoque competencial en la ESO y que no se le diera continuidad en el Bachillerato. Y no nos referimos a lo que quede escrito en el papel, sino a lo que sucede en la práctica: la prueba EBAU al término de 2º Bachillerato evalúa al alumnado, en buena medida, siguiendo las pautas de la metodología tradicional. Esto condiciona el enfoque que los docentes adoptan en sus clases. Entendemos que es necesario dar un giro radical a las características de esa prueba para que el Bachillerato pueda adoptar un enfoque competencial.
  7. Proyectos de Centro de obligado cumplimiento y no estar supeditados a la mal entendida “libertad de cátedra”. Por ejemplo, si el centro desarrolla programas o proyectos para implementar un proyecto educativo competencial, la totalidad del profesorado debe asumir este proyecto. No debe quedar a elección del docente hacerlo o no.

La LOMLOE parece allanar el camino en la búsqueda de soluciones para estas dificultades. Creemos que la apuesta por una educación inclusiva, adaptada a los cambios sociales, y por un enfoque decididamente competencial del aprendizaje debe materializarse adecuadamente en el currículo para que la transformación de la educación que se persigue sea posible.

Imagen de Daniel Salazar en Unsplash

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