Elogio de los docentes valientes

El verano es la estación cuyo final marca el comienzo de un nuevo año, en cierto sentido de manera más relevante que el propio otoño. Obviamente, no un «año» en el sentido estrictamente cronológico, sino «año» como período que determina y organiza la vida de miles de personas: estudiantes, familias, docentes y personal de administración y servicios arrancan estos días el curso 25-26 y tienen por delante un buen número de tareas y retos que afrontar.

En este comienzo de curso quiero expresar mi admiración por los docentes valientes.

En Educación hacen falta docentes valientes – también familias y estudiantes, pero permitidme que hoy me centre en los docentes, que de algún modo son quienes marcan el ritmo en Educación.

Necesitamos docentes valientes que acudan a sus centros educativos y a sus aulas con ganas de mirar con otros ojos la realidad: con los ojos de la empatía, con los ojos de la crítica informada, con los ojos del compromiso y con los ojos de la ciencia. Necesitamos docentes que no oculten realidades, sino que intenten verlas desde distintas perspectivas, con la curiosidad de quien está siempre aprendiendo y la fuerza de quien siente que su trabajo es fundamental para que la sociedad avance y mejore. No hay Estado del Bienestar sin docentes valientes.

También necesitamos docentes valientes que sean capaces de estar por encima de los muchos mensajes cobardes que nos llegan: por encima de quienes afirman que la juventud está peor que nunca, como estos cobardes vienen diciendo desde siempre, desde hace años, quizás siglos; por encima de quienes afirman que los docentes no están a la altura, pero no conocen ni nuestro trabajo ni nuestro esfuerzo, ni tampoco las dificultades que a veces encontramos para hacer bien nuestra tarea; por encima de quienes, desde la Administración o algunos equipos directivos, en lugar de crear caminos para avanzar, solo sirven para generar dudas o problemas, pero no luz o soluciones; por encima de quienes no luchan por crear las mejores condiciones de trabajo posibles para estudiantes y educadores, o por tener los mejores recursos y espacios, o por contar con el tiempo suficiente, con los docentes suficientes, o con los presupuestos adecuados; por encima de quienes creen que tenemos una mala educación, cuando nuestra Educación es la única que planta cara a las muchas no-escuelas (Bruner dixit) que nos conducen sutilmente hacia estructuras de dominación y sumisión; en resumen, necesitamos docentes valientes que defiendan su trabajo y el trabajo de sus estudiantes y que tengan agencia y voz propia, fundamentada en datos de calidad y sometida a juicio crítico y razonamiento crítico.

Por último, necesitamos docentes valientes que imaginen las posibilidades que abre la Educación: docentes que creen oportunidades para su alumnado; docentes que contemplen maneras distintas de enseñar y evaluar; docentes que rediseñen sus espacios y sus prácticas con libertad y creatividad; docentes, en definitiva, que no se atengan a la rutina sino a los muchos futuros que su trabajo cotidiano puede generar.

Afortunadamente tenemos muchos docentes valientes que estos días han vuelto a sus centros y están preparando con ilusión el nuevo curso. Para todos ellos vaya mi admiración y mi respeto, así como mis mejores deseos para el curso 25-26.


Como regalo de principio de curso quisiera ofreceros el trabajo de un grupo de docentes valientes.

El pasado curso tuve la enorme suerte de poder conocer el trabajo de Elena García Corbacho y sus compañeras y compañeros en el IES Profesor Pablo del Saz (Marbella): Isabel Solís, Marta Vallejo y Roberto Guisado. Elena y sus compañeros llevan años preparando espectáculos musicales desde la asignatura de Música y el curso pasado eligieron mi FlamenkOz para su espectáculo vinculado con la materia de «Cultura del Flamenco». Sin lugar a dudas, Elena y sus compañeros fueron unos docentes valientes y desde estas líneas les agradezco su trabajo, el cariño con que me recibieron cuando fui a visitarlos y la oportunidad que han dado a sus estudiantes de disfrutar de las artes escénicas, de la música y del flamenco gracias a su trabajo.

Os dejo aquí el vídeo del musical FlamenkOz, realizado por el alumnado de tercero de la ESO del IES Profesor Pablo del Saz con la dirección de Elena García Corbacho y sus compañeros (Isabel Solís, Marta Vallejo y Roberto Guisado), a quienes agradezco su generosidad y su esfuerzo. ¡Gracias por ser valientes!

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