Propuestas de la comunidad educativa para el curso 20-21: la dimensión pedagógica (4)

Esta entrada es la cuarta y última de una serie de cuatro textos en los cuales se resumen las conclusiones del estudio “Panorama de la educación en España tras la pandemia de COVID-19: la opinión de la comunidad educativa“, realizado por un equipo de investigadores de las universidades de Granada y Málaga con el apoyo de BBVA y Educación Conectada. En este estudio se recogen las propuestas de la comunidad educativa para afrontar el curso 2020-2021 dada la situación de pandemia que vivimos. Si quieres leer la introducción a esta serie, puedes encontrarla aquí; si quieres leer la primera entrada (dimensión socio-política), puedes encontrarla aquí; si te gustaría leer la segunda entrada (dimensión infraestructuras y personal), puedes encontrarla aquí; si te interesa la tercera entrada (dimensión organizativa), la tienes aquí a tu disposición.


La relación privilegiada entre estudiantes y docentes también se resiente con la llegada del COVID-19. Una pantalla vincula o separa a alumnos y alumnas de su profesorado, y los dispositivos y la competencia digital de unos y otros es determinante para mantener en pie el derecho a la educación o para romper esa cadena invisible de acompañamiento, ayuda, transmisión cultural y construcción de conocimiento que es la Educación.

En ese sentido, surge un primer bloque de actuaciones que se convierten en auténticos objetivos irrenunciables por su trascendencia en el proceso educativo: son actuaciones vinculadas con las emociones de los estudiantes y actuaciones relacionadas con su agencia en relación con el aprendizaje. En la primera categoría destaca promover y mantener la motivación por el aprendizaje, una expresión que recoge tanto la voluntad de aprender como toda una red de emociones y sentimientos positivos hacia el aprendizaje, las materias como objeto de estudio, la actividad académica o la propia figura del docente. La comunidad educativa está profundamente preocupada por la motivación hacia el aprendizaje en el contexto de pandemia que vivimos y como consecuencia de la profunda alteración generada por el confinamiento y el parón estival.

En esta situación de pandemia, además, la comunidad educativa expone claramente su preocupación por dos actuaciones que garantizan el bienestar y la estabilidad de los aprendices: garantizar una adecuada gestión de las emociones y desarrollar las habilidades sociales del alumnado en una sociedad confinada o con importantes restricciones sociales. Se observan en la comunidad educativa signos de estrés, ansiedad, agotamiento y deseo de socialización tras el período de confinamiento que deben ser abordados necesariamente como paso previo a la labor académica del curso 20-21.

Además, la comunidad educativa plantea una serie de actuaciones que dibujan un perfil de estudiante que toma el control de su aprendizaje a partir de su propio sentido y capacidad de agencia, un valor necesario para la educación a distancia o semipresencial del próximo curso: favorecer la autogestión, el uso de las TIC o la gestión de la información por parte del alumnado; promover el trabajo colaborativo; reforzar el pensamiento crítico y asegurar la adquisición de contenidos ajustados al nivel educativo de cada estudiante dentro de un marco de ajuste curricular, como veremos más adelante.

Todas estas cuestiones, que caen fundamentalmente dentro del ámbito de responsabilidad de los docentes y los centros pero que requieren de instrucciones claras y precisas por parte de la Administración educativa, dependerán durante el curso 20-21 de la puesta en práctica de actuaciones vinculadas con la enseñanza dentro de cuatro categorías: análisis y evaluación, ajuste curricular, prácticas eficaces y propuestas de andamiaje.

La categoría de análisis y evaluación incluye, a su vez, dos tipos de propuestas: por un lado, el análisis y la evaluación diagnóstica que pertenece al ámbito de responsabilidad de la Administración educativa; por otro lado, los procesos de evaluación formativa que son responsabilidad de los docentes y los centros. En el primer tipo de propuestas encontramos el análisis del impacto del cierre de los centros educativos sobre el aprendizaje y la salud emocional y física del alumnado; el análisis del estado actual de la competencia digital docente del profesorado, su impacto en el aprendizaje y la consiguiente oferta formativa para la mejora de la competencia; el análisis del impacto de los contextos familiares sobre el aprendizaje y el análisis de las estrategias de aprendizaje puestas en funcionamiento por el alumnado durante el confinamiento del curso 2019/20 con la intención de reforzar o modificar esas estrategias de cara al próximo curso. En el segundo tipo de propuestas, vinculadas con la evaluación formativa, encontramos actuaciones como la definición de mecanismos apropiados de evaluación, calificación y promoción, la puesta en marcha de estrategias de evaluación justas y adecuadas a la situación actual, así como el ofrecimiento de feedback y de una respuesta adecuada a las posibles dificultades que surjan a lo largo del proceso de aprendizaje.

La categoría del ajuste curricular aparece de manera constante en las declaraciones de los participantes en la investigación como una obligación justificada por el momento histórico que vivimos, pero también por la necesidad de podar un currículo que se ha ido cargando excesivamente a lo largo de las sucesivas reformas legislativas acaecidas en nuestro país. En ese sentido, dentro de esta categoría aparecen actuaciones como la revisión del currículo, priorizando objetivos y contenidos realmente fundamentales en cada nivel del sistema educativo e incorporando de manera definitiva el desarrollo de las competencias clave como el eje de toda la acción educativa; el ajuste del currículo, dentro de ese marco general de revisión de objetivos y contenidos mínimos, para adecuarlo a la situación actual y la posibilidad de educación a distancia o semipresencial; la incorporación de contenidos básicos de prevención y promoción de la salud en todos los niveles del sistema educativo tan pronto como comience el próximo curso como una manera importante de combatir la enfermedad desde la Educación; o la reivindicación del valor educativo y formativo de las disciplinas artísticas o la educación física, que durante el confinamiento han sido fundamentales para el desarrollo y el bienestar personal del alumnado.

Finalmente, la categoría prácticas eficaces apunta a una revisión metodológica en profundidad para apostar decididamente por aquellas prácticas docentes que durante el confinamiento (o en experiencias previas de docencia virtual) han revelado su potencial para la educación a distancia o semipresencial. En esta categoría, dado que es inevitable que el próximo año los centros y los docentes deban combinar la docencia presencial con otros modos de organización, se requieren actuaciones como la búsqueda de estrategias de gestión de la docencia presencial y a distancia de manera simultánea o alternativa o la ayuda y formación del alumnado para el uso de tecnologías para el aprendizaje.

Por otro lado, también será necesario una última categoría de propuestas de andamiaje para garantizar que todo el alumnado logre alcanzar los objetivos de aprendizaje, con actuaciones como el fomento de la autonomía y la colaboración del alumnado, tanto virtual como presencial; la personalización de las oportunidades de aprendizaje como una vía para ofrecer una educación que se rija por los principios de calidad y equidad; la realización adecuada de la acción tutorial, tanto en la modalidad virtual como presencial; la puesta en funcionamiento de programas de refuerzo y recuperación tras el cierre de los centros durante el curso 2019/20; o la promoción de fórmulas de codocencia o docencia compartida por parte del profesorado.


Se cierra aquí la serie de entradas que resumen las propuestas de la comunidad educativa en la investigación Panorama de la educación en España tras la pandemia de COVID-19: la opinión de la comunidad educativa. Si quieres leer el informe completo, puedes encontrarlo aquí: https://www.campusfad.org/educacion-conectada/estudios-investigaciones/

Trujillo-Sáez, F.; Fernández-Navas, M.; Montes-Rodríguez, M.; Segura-Robles, A.; Alaminos-Romero, F.J. y Postigo-Fuentes, A.Y. (2020). Panorama de la educación en España tras la pandemia de COVID-19: la opinión de la comunidad educativa. Madrid: Fad. DOI: 10.5281/zenodo-3878844

Imagen: United Nations COVID-19 response en Unsplash

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